sábado, 13 de diciembre de 2014

Porque fracasan los nuevos jefes.


“Si la persona pierde el contacto con sus aliados, que generalmente es el equipo de trabajo, y empieza a buscar enlace únicamente con quien le adule, tarde o temprano viene una fuerte caída.

Esa actitud se traduce en resultados de trabajo pobres en su área y desmotivación del personal”.
Otra señal muy clara de que el jefe “está perdiendo piso” es cuando busca ser halagado continuamente.
Es el tipo de persona que quiere escuchar en todo momento “lo hiciste bien”, Otro rasgo, es que la persona invita a dar ideas, pero no acepta ninguna propuesta, en todas las sugerencias siente que falta ‘algo’ (NO SON SUYAS).


“El jefe “ególatra” empieza por tener prácticas como oír, pero no escuchar, es decir no toma en consideración las ideas de otros o las rechaza”.

Existen, además, otros cinco rasgos que lo caracterizan.

1. Se precipita. La satisfacción que le genera el haber sido elegido como jefe, hace que la persona viva, todo el tiempo, “acelerada”, con la necesidad de tomar decisiones rápidas, para que la gente note su grado de “efectividad”. Eso, sin embargo, muchas veces empuja a actuar en forma precipitada y a cometer errores.

2. Se siente único. Cuando las situaciones le salen bien a esa persona, se siente “invencible”, eso hace que aumente la adrenalina, una hormona que, entre otras funciones, prepara al cuerpo frente al miedo y la defensiva. Es la sensación de ser “el elegido”.

3. Ambicioso ¡también! La falta de una meta clara, por vivir en la nube de “ser el mejor jefe de la organización que nunca haya existido” hace que esa persona difícilmente pueda decir ‘no’. Cae en la provocación de siempre querer quedar bien porque le gusta la adulación.


4. Actúa de forma prepotente. El superior que está ensimismado consigo mismo no ve los problemas que viven quienes lo rodean. Tiende a pensar que las situaciones, negativas, que ocurren con su equipo son porque “esa gente” carece de espíritu e intención para superarse y no acepta el cambio. Cuando se acerca a dar un consejo lo hacen en el tono de: “déjame que te cuente de mi experiencia y aprende de ello”. Es autobiográfico….solo habla de sus logros anteriores.

5. Se sobre expone y sobredimensiona. Quiere estar presentes en toda reunión y nuevo proyecto. Hacen lo posible por estar en todo acto que les dé la oportunidad de mostrar su imagen y ser reconocido. Es el síndrome de la vanidad. Y además sobredimensiona los problemas que encuentra para llamar la atención.

Julio Alarcon.

2 comentarios:

  1. Creo que podemos caer en estas facetas de líder en algún momento, cuando no estamos preparados y no tenemos la madures que todo viene por añadidura de Dios. Somos parte de su plan y gracias a él podemos estar en un puesto de liderazgo. Y si no entendemos esto podemos perder la humildad y sabiduría. Cada vez que tenemos nuevos puestos o ascensos debemos vaciarnos y estar dispuesto de aprender de los demás tomarlos en cuenta.

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  2. Excelente Ferdy....apoyeme a trasmitir el mensaje....

    Saludos

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